El Paquete
La fiscal de la Audiencia
Nacional , Marta Villarejo, estaba harta de salir tanto en
televisión.
Era joven. Había conseguido su sueño de poder trabajar contra la
corrupción y el crimen organizado en su país. Su estilo, directo y provocativo,
al intervenir en el juzgado; y el hecho de ser febrilmente implacable
en sus múltiples declaraciones a los medios, le habían creado fama de fiscal
dura y trabajadora. Los casos en los que participaba corrían como la
pólvora.
Pero esto último ya era el colmo de los colmos. Su vida privada
había sido aireada muy sutilmente —si puede decirse así— por la prensa del
corazón. Tenía 42 años. Su crimen era que aún no se había decidido por ninguno
de sus pretendientes. Había tenido muchos –según los chismes mediáticos-, lo
cual contrastaba enormemente con su seria y brillante carrera profesional.
Ella, una mujer guapa e inteligente, que había llegado a la Audiencia pisando
fuerte, rehusaba de forma escandalosa decidirse en ese “tema”. Hasta habían
averiguado nombres y apellidos, vida y milagros, de las últimas parejas que
había tenido.
—¡Qué absurdo! ¡De cualquier tontería hacen un culebrón! —dijo en
voz alta mientras cerraba, bruscamente, la puerta de su casa. En una mano
llevaba una hamburguesa recién hecha y en la otra un pequeño paquete que el
casero —supuso— le había dejado en la puerta.
Apenas había comido durante todo el día. Un nuevo caso la tenía
absorbida. No era una novedad. Roberto la llamó por la mañana para decirle que
esa noche no iba a poder pasarse por casa. ‘No soporta la fama’, pensó Marta,
irónica. No les iba muy bien últimamente. Decidió relajarse. Se puso el pijama
más cómodo que tenía, se cepilló el pelo, y con una humeante taza de café
recién hecho se sentó con las piernas cruzadas, cual buda, en el sillón
orejero de color burdeos que tanto le gustaba, dispuesta a disfrutar de su
hamburguesa con patatas fritas y ketchup.
Después de cenar, pensando todavía en la conveniencia o no de
salir en esos malditos programas de cotilleos y en lo poco que le importaba ver
a Roberto distante por ello, cogió el paquete que había abandonado en el suelo,
junto al sillón.
Su casero, que vivía en el bajo, solía llevarle postres
caseros que hacía su esposa para que los probara. Al abrirlo, vió un primer papel
escrito en su interior. Extrañada, lo cogió. Leyó lo siguiente:
“Queridísima Marta: Todo el
mundo sabe que la mujer es un animal indeciso. Mis recientes estudios de
doctorado en psicología femenina me han confirmado lo que yo ya sabía por
propia experiencia: una mujer es capaz de joderte la vida si tú no acabas con
ella antes. Y desde niño, he de decirle, que aproveché la más mínima aparición
de indicios.
Para corroborar lo que le digo, he realizado para usted una
pequeña selección de mis más exitosos logros alcanzados en tan interesante
materia.
-ABRIR SOBRE 1-.
Marta notó cómo los latidos de su corazón se aceleraban. Un frío
sudoroso le recorría la espalda. No entendía nada de lo que estaba ocurriendo y
rápidamente, de forma automática, buscó dentro del paquete el sobre 1.
“Esta foto es de mi primera
víctima: llamémosla INDECISA nº1. Perdón por la calidad de la foto. Los años no
pasan en balde. Mi novia de la infancia. Un día quería ser mi novia y otro día
no. Absolutamente desesperante. Como ve, el pozo era muy profundo.
-ABRIR SOBRE 2-.”
Marta pensó que iba a caer en un estado de shock. Miraba, una y
otra vez, la foto y el paquete que tenía delante sin dar crédito.
“Mi segunda víctima: la INDECISA nº2. Una de mis
novias universitarias. ¿A que le queda bien el jersey? Apreté bien fuerte para
acabar cuanto antes. Lo elegí yo, en una de nuestras periódicas y soporíferas
incursiones por las tiendas del centro de la ciudad. Tres horas de probador
igualan en tortura a todo un año de clases de psicología evolutiva.
-ABRIR SOBRE 3-."
"Mi primera esposa: INDECISA
nº3. La conocí por Internet. Ya entonces divagaba. Quedaba con siete tipos a la
vez y ninguno la convencía. Creo que se casó conmigo por comodidad. La hice
caer por las escaleras después de haber pasado esa noche con uno de sus
amantes.
-ABRIR SOBRE 4-."
"Otra de mis esposas: INDECISA nº4. Le gustaba mucho beber. Esta foto la hice antes de quemar el
barco y hundirlo con ella dentro. Quería dejarme porque, según ella, yo no le quería
lo suficiente. Insufrible, de verdad. La envenené.
-ABRIR SOBRE 5-."
"Lo dejo aquí por
hoy. No deseo abrumarla más de la cuenta.
No me he presentado. Para
usted soy su primer y más ferviente admirador.
Sí que quería terminar esta
presentación diciéndole que dispone de muy breve tiempo para decidirse en
cierto asunto que creo que ahora mismo debe importunarla mucho. Es irritante
para mí verla por la televisión y escuchar a todas horas lo que dicen de su
persona. Es para volverse loco.
Creo que no tengo que decirle
que no debe hablar de esto con nadie. Me enteraría.
Recibirá más noticias mías.
Todo suyo.”

Este me suena ejjejejejejejje.
ResponderEliminarCreo que es uno de los mejores y que más posibilidades tiene de desarrollo futuro. Te atrapa, te envuelve.
Más, más.
Un saludo, enhorabuena por la entrada.
Gracias! Poco a poco maaaaasssss.....
ResponderEliminarInteresante, como todo lo que he leído de ti hasta el momento.
ResponderEliminarGracias! Creo que pronto subiré un par de recetas para este fin de año (o para toda la vida, según se mire, jejeje).
Eliminar¿Seguirás escribiendo la historia? Muy interesante, de verdad :D
ResponderEliminarPues no me lo había planteado, pero... puede ser. Lo que sí prometo es subir más relatos divertidos, entretenidos o sorprendentes... Me he pasado por tu blog, MUY CHULO. Gracis por leerme, y FELIZ AÑO NUEVOOOO!!!
Eliminar¡¡¡MUCHAS GRACIAS ELENA!!! Me alegro que te guste :D ... la verdad es que he estado leyendo tu blog durante estos días y los relatos son INCREÍBLES!!! ¿No te has planteado escribir un libro?? Yo lo compraría :D
Eliminar¡Este tiene una miga que lo flipas!
ResponderEliminarAhora más que nunca me reafirmo en leerte a razón de un relato por día, que es lo que normalmente me autoimpongo, porque, de no hacerlo así, acabaría pronto con los blogs...
Me encanta cuando lo cotidiano acaba por transformarse en algo así. La carta del "asesino de indecisas" no podría ser más burlona y seria a la vez. Da auténtico pavor alguien así. Aunque, más que desmayarse por lo que leyó, creo que debió de ser de la bomba que se metió en el cuerpo, mezcla del cafe y la hamburguesa... :P
Me ha parecido muy bueno, de verdad. Un saludo y nos leemos.
Muy bueno Elena, tienes una forma muy fresca de escribir que atrapa y esta historia me ha gustado mucho. Nunca se sabe dónde aguarda el peligro :S
ResponderEliminar¡Un saludo!
Buenos días, Candela!! Qué bien que te haya gustado este relato. La verdad es que para mí es un relato especial, y que merece continuación... A ver qué pasa. Gracias!
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